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Mandó a matar a su padre porque no quería compartir la herencia

El crimen contra el empresario italovenezolano Bruno Allio, de 59 años, fue esclarecido en tiempo récord. Lo que en principio se forjó como un robo de vehículo terminó siendo un asesinato, luego que Santiago Giovani Allio Torres, de 27 años, confesara haber planificado la muerte de su padre.
El comisario Gervacio Vera, jefe de la región zuliana del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), señaló que por obtener la herencia de Bruno, Santiago planificó desde hace varias semanas este crimen.
El joven, en compañía de un amigo identificado como Adolfo Hernández Medina, de 23 años, planificó cómo asesinar a su padre, pues el empresario tenía establecido contraer nupcias pocas semanas, y esto significaría que Santiago ya no iba a ser el único heredero de la fortuna.
“Brunito”, como también es conocido Santiago en su entorno familiar, se sintió desplazado y quería toda la herencia para él, a pesar que siempre había tenido los lujos, viajes, fetiches y dinero que quería, pues su padre lo complacía en todo, hasta en el Mustang GT 2008 que le había comprado dos días antes del crimen, valorado en 40 mil dólares.
Así lo planificaron
Santiago se sentía mal, enojado y frustrado porque ya no iba a disponer el dinero de su padre, y es por ello que conversó con Adolfo su situación, y entre ambos pensaron que la mejor solución a su problema era la muerte de Bruno antes que contrajera nupcias.
Por ello contrataron los servicios de dos jóvenes en el sector Cerros de Marín. Hasta allá acudieron en búsqueda de dos asesinos para que ejecutaran el macabro plan. Concretaron el pago de un millón de bolívares a cada asesino para que mataran al empresario y simularan un robo.
Daniel José Mondoy Barreto, de 18 años, y un adolescente de 17, quien se encuentra prófugo de la justicia, fueron los contactados para que sometieran a Bruno y le dispararan.
Santiago fue el encargado de ayudar a los asesinos a que entraran al edificio Murano, ubicada en el sector Don Bosco. Cerca de las 7.30 de la mañana de este viernes bajó primero del apartamento mientras Bruno terminaba de hacer unas cosas. Traía consigo la pistola Beretta marca T92FS calibre 9 milímetros, propiedad de la víctima y se la suministró a los sicarios, quienes esperaban ocultos por un muro del edificio.
Posteriormente les abrió la puerta, y con un control adicional de la camioneta les abrió la compuerta trasera para que se metieran.
Cuando vio que Bruno bajaba, Santiago salió en su camioneta F-150 color roja, placas A94AD1V, que tiene un sonido muy particular, gracias al resonador que le había instalado en el escape del motor.
Minutos después el empresario abordó su camioneta Gran Cherokee y al salir del edificio los asesinos, quienes estaban ocultos en el vehículo, lo sometieron. Bruno levantó las manos y aceleró hasta estrellarse contra la cerca de una casa justo frente al conjunto residencial Murano.
No era lo que se había planificado. Los asesinos tenían pensado sacarlo de la zona, llevarlo hasta un paraje solitario y darle muerte, Sin embargo, el empresario trató de bajarse pero los sujetos le dispararon con su misma pistola, la Beretta que les había proporcionado Santiago.
Luego descendieron de la camioneta y huyeron corriendo del sitio haciendo disparos al aire, pero fueron captados por los videos de seguridad de los establecimientos aledaños.
Santiago en su camioneta los recogió unas cuadras más adelante y los sacó del sector, puesto que la “mosca” no llegó y no pudieron hacer el trasbordo que tenían planificado.
Gran despliegue
Al momento de conocerse este hecho los sabuesos del Eje de Homicidios del Cicpc se apersonaron al lugar, realizaron las experticias a la camioneta, el cadáver y a los videos de seguridad.
Enseguida comenzó la triangulación de las llamadas al teléfono de la víctima, y luego del levantamiento del cuerpo comenzaron las entrevistas a los familiares más allegados, entre ellos a Santiago, quien llegó al lugar y estaba sereno, a pesar de tener a su padre muerto en la carretera.
Esta actitud levantó sospecha entre los investigadores, quienes además notaron que el joven miraba para los lados cómo buscando las ubicaciones de las cámaras de seguridad, en vez de estar pendiente de sus tíos, y de la prometida de su padre, quien estaba muy afligida.
Al llegar a la sede del Cicpc en la vía al aeropuerto Santiago se vio descubierto. Tras varias horas de interrogatorio confesó haber planificado este crimen y delató a sus cómplices. Enseguida se activaron los funcionarios y salieron tras la búsqueda de los implicados.
Adolfo fue detenido en su residencia, lugar aún no especificado, mientras que Daniel fue capturado en el sector Cerros de Marín, no sin antes medir fuerzas con los efectivos del Cicpc y resultar herido tras un disparo rasante en el cuello. Durante sucedía esto, el adolescente de 17 años logró evadirse.
Los tres ahora comparten celda en los calabozos del Cicpc. Adolfo y Daniel cabizbajo durante su traslado, mientras que Santiago, con la prepotencia que según vecinos del edificio lo caracterizaba, mantuvo su frente en alto, dando a entender que la muerte de su padre no le dolió.
AV.-

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