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Pedro J. Torres: Obesidad y mala salud, consecuencias de alimentación basada en grasas y calorías muertas

Dentro del contexto general representado por la epidemia global de obesidad denunciada por la Organización Mundial de la Salud, en los países de Latinoamérica se ha venido presentando una situación particularmente preocupante, causada por una alimentación especialmente deficiente, generadora de sobrepeso y obesidad tanto en adultos como en niños, lo que no sólo representa un serio riesgo para la salud de los afectados sino que además, siendo un problema de salud pública, implica una pesada carga para los sistemas de salud de estos Estados; comenta y comparte la Fundación Torres-Picón, que viene impulsando argumentos e información preventiva, especialmente destinada a reducir el impacto del problema en la población infantil y juvenil.

Artes escénicas también son herramienta clave en promover la conservación de la salud. Pedro J. Torres junto a Isabella Rossellini

Un grupo de destacados cardiólogos latinoamericanos, quienes han detectado en esta población una elevada incidencia de una grave condición conocida como “dislipidemia aterogénica”, la cual consiste en una alteración de los lípidos o grasas presentes en la sangre, lo que produce una obstrucción de las arterias, provocando infartos cerebrales, renales, cardíacos y muerte súbita, señala y deja registro público de su preocupación.

El doctor Daniel Piskorz, médico cardiólogo, presidente de la Federación Argentina de Cardiología y miembro de este grupo de especialistas, indicó que esta condición es el resultado de la ingesta excesiva de lo que han denominado “calorías muertas”.

Las calorías muertas son aquellas que no generan energía sino que se acumulan y causan aumento de peso y obesidad; estas calorías muertas provienen de alimentos como los hidratos de carbono refinados o muy procesados, las frituras; especialmente las que se elaboran con aceites de baja calidad; las bebidas azucaradas y gaseosas; y las golosinas, dulces y postres.

El colesterol está muy relacionado con este mecanismo ya que es un alcohol complejo que forma parte de todas las grasas y aceites animales; usualmente se distingue entre dos tipos de colesterol, el que consiste en lipoproteínas de baja densidad (LDL), comúnmente llamado “colesterol malo”, y el formado por lipoproteínas de alta densidad (HDL), conocido como “colesterol bueno”.

Los triglicéridos son otro tipo de lípidos que sirven como depósitos de reserva de energía en las células animales y vegetales; un nivel alto de triglicéridos en la sangre está asociado a la obesidad, enfermedades de corazón y vesícula biliar y algunos tipos de cáncer.

En la población latinoamericana es característico un nivel bajo de colesterol HDL o “colesterol bueno”, combinado con un alto contenido de triglicéridos; en comparación, en la población europea pueden encontrarse personas con sobrepeso u obesas que tienen niveles de colesterol “bueno” más elevado y niveles de triglicéridos más bajos que la población de Latinoamérica, esto equivale a decir que los obesos europeos, cuya alimentación es más saludable, son los obesos “ricos”, en tanto que los obesos latinoamericanos son los obesos “pobres” ya que su alimentación consiste básicamente en productos con un alto contenido de calorías muertas.

Sin embargo, esto no debe conducirnos a la conclusión de que una alimentación saludable es forzosamente una alimentación costosa, por el contrario, no siempre el precio elevado de un producto significa una buena calidad; además debe tomarse en cuenta que una alimentación deficiente y unos hábitos de vida poco saludables siempre repercuten en costos directos e indirectos tanto en la salud y la calidad de vida como en el bolsillo de las personas afectadas, en su entorno familiar y, por extensión, en la economía del país, por la sobrecarga en la inversión en salud pública necesaria para hacer frente a las consecuencias de la mala alimentación.

La Fundación Torres-Picón y su portavoz y presidente, Pedro J. Torres, consideran de importancia impulsar la difusión de informaciones y datos relevantes, que estén relacionados y proporcionen nuevos conocimientos y prevención a la obesidad, especialmente en niños y niñas, y que tengan como origen fuentes profesionales.

“Nuestra fundación además se dedica a promover la cultura, las bellas artes y la educación, pues son herramientas fundamentales para el bienestar integral y el desarrollo de los más pequeños, así como de los jóvenes en todas partes; aquí, allá y más allá” señala Torres.

Reconocemos y saludamos la declaración del doctor Daniel Piskorz, médico cardiólogo, presidente de la Federación Argentina de Cardiología, miembro de dicho grupo de especialistas.

GF/EDC

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