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Pedro J. Torres: Exceso de grasas en la alimentación destruye las neuronas que protegen contra la obesidad

Numerosos estudios realizados en laboratorios y universidades alrededor del mundo han demostrado la existencia de una asociación entre la flora bacteriana intestinal y el desarrollo del sobrepeso y la obesidad, sin embargo, entre los expertos existe diversidad de criterios en cuanto a la naturaleza exacta de dicha asociación, una polémica que continúa hasta el momento. No obstante un estudio reciente plantea que la obesidad puede ser causada por la destrucción de cierto tipo de neuronas cerebrales, a cargo de la sensación de saciedad, originada por los cambios en la flora intestinal o microbioma; comparte y comenta la Fundación Torres-Picón.

Pedro J. Torres y su fundación promueven también que desde el arte y la cultura se respalde el bienestar humano

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Campinas, en Brasil, y publicado en el portal EurekAlert, ha abierto un nuevo enfoque para la comprensión de esta relación; según los resultados obtenidos, la obesidad es producto de la destrucción de cierto tipo de neuronas cerebrales, responsables de la sensación de saciedad, causada por los cambios en la flora intestinal o microbioma.

Estudios previos llevados a cabo en los años 2005 y 2007 demostraron que pacientes con exceso de peso presentaban un conjunto determinado de microorganismos como parte de su microbioma, los cuales cumplen una función en la absorción de los elementos nutrientes de la comida; en estos pacientes, el aprovechamiento del aporte calórico de cualquier alimento es más elevado que en las personas con peso normal. La duda por resolver era si la composición del microbioma era la causa de la obesidad o, por el contrario, su consecuencia.

Otra teoría apuntaba a que la obesidad era la responsable de la destrucción de cierto grupo de neuronas ubicadas en una estructura cerebral denominada hipotálamo, el cual es el encargado de controlar el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino; parte de estas neuronas funcionan como “sensores nutritivos” y, al terminar de comer, le transmiten al organismo la información de que existe suficiente energía acumulada y no es necesario ingerir más alimento.

Licio Augusto Velloso, principal responsable del estudio, expresó: “Empezamos a preguntarnos ¿qué es lo que viene primero?”.
A fin de contestar esta interrogante, los científicos sometieron a un grupo de ratones a una dieta rica en grasas saturadas durante cuatro meses, en determinados momentos, anestesiaban a una parte de ellos a fin de examinar sus cerebros y sus intestinos.

Ya desde el primer día de esta dieta alta en grasas, el hipotálamo de los animales comenzó a mostrar cambios, pero hubo que esperar entre dos y tres semanas para comenzar a observar alteraciones en el microbioma, un lapso relativamente largo, tomando en consideración que se trataba de ratones. “Nuestros últimos datos demuestran que los daños del hipotálamo empiezan mucho antes de los cambios en el intestino”, indicó Velloso.

Según el experto, al ser absorbidas por el intestino, las moléculas de grasa se incorporan al torrente sanguíneo y llegan al cerebro junto a los demás nutrientes. En el sistema nervioso central existe un mecanismo de defensa formado por células de la microglía que son macrófagos, es decir, que digieren las bacterias y otros elementos extraños y potencialmente nocivos; estas células perciben la grasa en exceso como una amenaza para las neuronas, por lo que reaccionan produciendo moléculas especiales inflamatorias, tal como si estuvieran enfrentando elementos patógenos, pero si esta inflamación persiste durante demasiado tiempo, las neuronas también empiezan a ser destruidas.

En consecuencia, en la medida que una persona se alimenta con una dieta alta en grasas por un tiempo prolongado, se incrementan las posibilidades de que las neuronas en su hipotálamo se degeneren y pierda sus defensas; no obstante, si esta alimentación no saludable se produce en forma esporádica, el proceso de destrucción podría revertirse. Luego de una ingesta alta en grasas, lo más aconsejable es alimentarse sanamente, ingiriendo futas, verduras y alimentos ricos en fibra, a fin de reducir la inflamación en el hipotálamo e iniciar la recuperación de las neuronas.

El vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, al compartir esta información divulgada por varios medios online insistió en plantear respecto a los niños y niñas con sobrepeso u obesidad, que deben acudir a evaluación médica y control temprano, pues ello permite anticipar y tratar posibles males mayores en el futuro. Torres añadió que, “asumimos como un deber compartir, colaborar a difundir, toda información que ayude en el manejo y reducción de este grave problema, especialmente la de origen médico-científico.

GF/EDC

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