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Pedro Torres Ciliberto: El polvo ambiental es otro factor de riesgo para el desarrollo de la obesidad

Upata Digital | 3:43 p.m. | 0 comentarios

El polvo, ese omnipresente e inevitable elemento del ambiente, está compuesto por finas partículas de sustancias orgánicas e inorgánicas que se encuentran suspendidas en el aire y contiene fibras animales y vegetales, polen, sílice, bacterias y moho, y en las ciudades incluye además partículas de humo y de hollín. Para muchas personas el polvo no pasa de ser una molestia, una forma de suciedad, sin embargo lo cierto es que puede constituir un grave problema de contaminación atmosférica, capaz de provocar daños a maquinarias y equipos, y causar un considerable número de enfermedades que van desde las alergias más comunes hasta patologías serias como la silicosis, enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación prolongada de polvo de sílice, y ahora a esta lista de calamidades hay que agregar que, según afirma un grupo de científicos, el polvo es también un factor que puede aumentar el riesgo de sufrir de obesidad.

Pedro Torres Ciliberto junto a la célebre activista internacional pro hábitos saludables Jane Fonda

El sistema endocrino es un complejo mecanismo que, a través de la secreción de hormonas, se encarga de controlar las distintas funciones del organismo, como el metabolismo, el proceso de crecimiento y desarrollo, la reproducción, las emociones y el estado de ánimo, entre otras.

Estudios realizados en los últimos años han revelado que diversas sustancias químicas presentes en el medio ambiente pueden producir desórdenes en el desempeño del sistema endocrino alterando así estas funciones; estas sustancias químicas pueden encontrarse en productos de uso cotidiano como muebles, cosméticos, papeles, plásticos y bandejas para alimentos, lo cual convierte a estos productos en un riesgo para la salud pública ya que tales compuestos se han asociado a trastornos de fertilidad, enfermedades hepáticas, cáncer y obesidad infantil.

En relación a la obesidad, una investigación llevada a cabo por un equipo de especialistas de la Nicholas School of the Environment de la Universidad de Duke, en EE. UU, encabezado por el doctor Christopher Kassotis, halló evidencias de que el polvo casero puede estar relacionado con el desarrollo de células de grasa provocado por sustancias químicas que afectan el sistema endocrino.

Tales datos e información son compartidos en el marco del eje de actividades de divulgación para la prevención en salud impulsadas por la organización y fundación Torres-Picón.

Para dicha investigación, que fue presentada durante la reunión anual de la Endocrine Society ENDO 2019, recientemente celebrada en Nueva Orleans, se tomaron muestras de polvo de casi 200 hogares a fin de determinar su composición química y sus posibles efectos en el organismo de sus habitantes; las sustancias presentes en las muestras fueron extraídas y analizadas in vitro para verificar si eran capaces de estimular el desarrollo de células grasas.

“Esta es una de las primeras investigaciones que analiza los vínculos entre la exposición a mezclas químicas presentes en el ambiente interior y la salud metabólica de los niños que viven en esos hogares”, expresó Kassotis durante su intervención.

En el análisis del polvo fueron identificadas más de cien sustancias químicas distintas, de las cuales unas 70 fueron relacionadas con el desarrollo de células grasas y unas 40 con el crecimiento de células grasas precursoras; los resultados indicaron que este efecto estimulante se producía incluso en concentraciones muy bajas de los componentes del polvo.

Indicó Kassotis que las sustancias asociadas al crecimiento de las células grasas se encontraron principalmente en las muestras de polvo provenientes de casas en las que habitaban niños con sobrepeso u obesidad; estima el científico que estas mezclas de compuestos químicos presentes en los hogares pueden ser señaladas como causantes de diversos trastornos metabólicos.

Por su parte, datos aportados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) señalan que los niños diariamente ingieren en promedio entre 60 y 100 miligramos de polvo y tierra, lo cual, a la vista de los resultados anteriores, implica un serio riesgo para su salud.

Queremos insistir en que, autoridades y sector privado, individuos y comunidades, padres y maestros, especialistas y afectados, todos debemos hacer algo, poner de nuestra parte, para que disminuya la incidencia de factores que son controlables, eso es prevención, apuntó desde la organización y fundación familiar Torres-Picón, Pedro Torres Ciliberto. Es lo correcto y además lo inteligente, impulsar en todas las regiones, en todos los continentes, la prevención como “la mejor medicina”.

Hay que tomar en cuenta y cooperar con los profesionales de la salud, mantenernos informados, entender así como acatar las recomendaciones de nuestro médico más directo, finalizó expresando Torres Ciliberto.

GF/EDC

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