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Cómo dejar de complacer a otros antes que a ti, te estás quedando sola

Upata Digital | 11:12 a.m. | 0 comentarios

Complacer a otros por validación, por necesidad, incluso por abuso de su parte es en realidad una relación tóxica contigo misma. Analiza si has puesto las necesidades de otros por encima de las tuyas

Cómo dejar de complacer a otros antes que a ti, te estás quedando sola

Pareja, hijos, familia, amigos, trabajo, escuela...todos quieren más de ti y en el afán de llevar buenas relaciones, quizá estás dando más de lo que deberías. Es por eso que hoy queremos hablarte de cómo dejar de complacer a otros antes que a ti, pues quizá te estás quedando sola y este es el camino hacia tu propia destrucción.

A veces pensamos que al complacer a otros por encima de nuestros deseos, les estamos demostrando amor incondicional, o nos encontramos en situaciones donde a pesar de nuestra negativa, terminamos por ponerles en primer lugar, olvidando que si nosotros no nos amamos y no nos sentimos realmente satisfechas, no podremos ser de ayuda a alguien más.

Suzzane Degges-White, consejera y profesora de la Universidad del norte de Illinois, reveló que las personas que pasan su vida complaciendo a otros se dividen en dos grandes categorías:

1.- COMPLACIENTE REACIO
Es aquel que se mueve por el deseo de ayudar a otros, hace favores de tal manera que quien los recibe termina aprovechándose. Un ejemplo pueden ser los amigos que piden apoyo con actividades que no pueden hacer solos o que prefieren encargar a alguien más. Este tipo de personas se mueve por una especie de altruismo y deseos de servir a los demás.

2.- COMPLACIENTE IMPLACABLE
Aunque no lo parezca, se mueven por la necesidad propia de sobresalir, de obtener validación de otros o se incrementar su autoestima, aunque es algo poco eficaz. . Este tipo de persona cede a las necesidades de otros y se esfuerza por brindar ayuda aunque en ocasiones no sea necesario.

En sí producen un efecto contrario, pues se esfuerzan tanto que cansan a las personas y en lugar de ser más apreciados, terminan por ser menos queridos.

Si crees que tu eres de esas personas que pasa la vida complaciendo a otros o alguien te ha comentado que pones demasiada atención en las necesidades de otros, por encima de las tuyas, quizá sea buen momento de analizar por qué haces lo que otros te piden, especialmente si va más allá de lo que ellos hacen por ti.

¿Te esfuerzas por caerle bien a los otros o lo haces solo por servir? Veamos cada una de la categorías a mayor detalle.

El complaciente reacio se caracteriza por ser un apoyo para los demás, aunque en algún punto no lo desees. Si sientes que las personas cercanas esperan que siempre estés a su lado y se aprovechan de ti, entonces hay una palabra que debe sobresalir en tu vocabulario: No.

Si bien, es bueno ayudar a otros, no deberían depender de ti o ser siempre tú quien haga los favores. Es importante que recuerdes que todo tipo de relación sana se basa en el apoyo mutuo, si eres siempre quien acepta pero nunca decide, entonces hay problemas. Cuando la mayoría del tiempo ha sido así, el cambio será difícil pero no imposible.

Es momento de que expreses lo que sientes y que tengas en cuenta algunos ejemplos de situaciones donde te has sentido ignorada o lastimada, además que ofrezcas sugerencias sobre cómo puede mejorar la relación. De nada sirve quejarte si no ofreces soluciones. Valora tu tiempo, reconoce que vale tanto como el de los demás .

Marca límites, analiza si hay cosas que no has podido hacer por poner las necesidades de otros por encima de las tuyas. Debes de ser tu prioridad, pues si tú no estás bien, no tendrás nada que ofrecer a los demás.

Si deseas complacer a otros para ganar su aprobación, recuerda que la primer aprobación que necesitas es la tuya, la única que realmente importa. Recuerda que podemos ser agradecidos con quien nos ayuda, pero que no necesariamente le consideraremos alguien especial o cercano.

Si en esta relación das pero no recibes o recibes poco, es momento de trabajar en un equilibrio.

El complaciente implacable siempre quiere ayudar aunque su apoyo no sea solicitado. ¿Deseas sentirte necesaria para sentirte bien contigo misma? Tanto sentirte necesaria como valorada con esenciales para que te sientes bien, pero si no te sientes bien a menos que te sacrifiques por otros, algo anda mal.

Una cosa es querer ayudar y otra sentirte desesperada por ser necesaria. Si esas personas no son recíprocas con la ayuda que das, entonces deberás preguntarte si quieres o no una relación con ellas.

Nos gusta sentirnos cómodos, pero alguien que siempre insiste, que siempre pregunta en qué ayudar aunque no se le pregunte, puede resultar abrumadora e incómoda. Si es común que rechacen tu ayuda quizá lo estás intentando demasiado. Debes enfocarte en ser apreciada por quien eres y no por lo que haces.

No todas las personas a las que quieres complacer se van a sentir satisfechas por ti, de hecho no a todas las personas que deseas caerles bien te van a apreciar, por lo que no debes gastar energía y capital emocional en relaciones que no valen tu esfuerzo.

Suzzane Degges-White concluye que en cualquiera de las categorías que te encuentres, debes recordar que las relaciones de mayor satisfacción y mayor duración son aquellas donde hay respeto y cariño mutuo.

Fuente: Soy Carmín / EB

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