#UpataDigitalEsTuVoz

Publicidad
Publicidad

La hiperinflación no da tregua en una Venezuela quebrada

Venezuela pierde el partido 1-0 vs. la hiperinflación. La batalla viene dándose desde hace más de dos años y, en la actualidad, la situación sigue intensificándose en medio del confinamiento para cercar el brote de la COVID-19, según economistas y empresarios.
Luego de alcanzar una inflación de más de un millón y medio por ciento hace dos años, la administración oficialista consiguió mantener la variación de precios por debajo del 30% en febrero y marzo.
Sin embargo, el prudente logro, gracias a una parcial apertura de la economía sin regulaciones estrictas al sector privado, se desvaneció durante la cuarentena, impuesta desde el 16 de marzo.
En abril, los precios aumentaron 80%, según cifras compartidas por la Asamblea Nacional (AN). El Parlamento proyectó la inflación acumulada de 2020 en 341%.
La severa escasez de gasolina que enlentece y limita la distribución de alimentos, el mayor gasto público y el inesperado salto del tipo de cambio al doble de su valor durante los últimos meses han afectado en el aumento constante de los precios de los artículos más básicos. Así lo confirmaron los analistas consultados.
En Petare, el costo de un combo que integra ocho productos básicos incrementó 109% desde que inició el confinamiento a mediados de marzo, detalló un informe de la AN.
La tasa de inflación interanual más reciente se ubicó en 4.210%.
“Todo sube y tan rápido que lo que cargo en la cuenta bancaria no me sirve para nada”, confesó para Reuters Diocelina Ospina, una trabajadora doméstica de 67 años, en un abasto de Maracay. Compró solo 200 gramos de queso, porque el costo subió más de 40% en una semana.
“Nos queda comer poquitico y estirar los que se puede”, añadió.
El encarecimiento de la comida se intensifica en ciudades fronterizas como Maracaibo. Testigos de Reuters confirmaron que desde hace un mes un cartón con 24 huevos pasó a costar el doble.
Tamara Herrera, directora de la firma local Síntesis Financiera, explicó que “en mayo la inflación puede ser mayor por los desajustes en los suministros tras la regulación de precios, la escasez de gasolina, además del efecto rezagado de la subida del dólar”.
La crisis petrolera global más los obstáculos que imponen las sanciones estadounidenses a Venezuela comprimieron la fuente de ingresos del gobierno de Nicolás Maduro y ralentizaron las importaciones de combustible.
La opción para los transportistas y motorizados que hacen repartos en la cuarentena fue pagar un dólar cada litro de gasolina a revendedores en Caracas. En las ciudades del occidente, cobran entre 3 y 5 dólares, donde se cosecha y procesa la mayor parte de los alimentos.
El suministro de gasolina, ahora el más caro del mundo, ha influenciado negativamente la movilización de las mercancías en las carreteras y los costos de los productos.
Al mismo tiempo, se dispararon los precios de los productos que se venden en delivery, por la cuarentena. Por ejemplo, el costo del pollo encargado incrementó 143% y de la carne un 50% en dos semanas. Así lo confirmaron datos del centro de estudios económicos privado, Cedice.

No hay comentarios.