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Párroco de Ciudad Guayana dice no estar de acuerdo con eventual apertura de templos en noviembre

El sacerdote José Gregorio Salazar expresa preocupación por las condiciones en que se daría esta flexibilización en las iglesias debido a las dudosas estadísticas oficiales de COVID-19 y la precaria prevención.


El Ejecutivo nacional prevé autorizar la apertura de los templos religiosos a partir de noviembre con límite del 40% de aforo y priorizando aquellos con espacios abiertos y ventanas para evitar el uso de aires acondicionados.

El padre José Gregorio Salazar, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Coromoto, en Puerto Ordaz, califica la medida como una irresponsabilidad y considera que todavía es prematura la reapertura de los lugares de culto en medio de la pandemia de COVID-19, y la desconfianza en las cifras que ofrece la administración de Nicolás Maduro.

“Sí hay la necesidad de que la gente vaya a los templos, de su oración, pero las cifras de contagio son bastante grandes (...) Una enseñanza es que el templo está cerrado, pero la iglesia no está cerrada, Cristo no está cerrado, porque la iglesia es cada uno de los bautizados, lo que se hizo fue abrir las iglesias domésticas”, señaló.

El padre Salazar aclaró que no está en contra de que abran los templos, pero insistió en que se necesita reflexionar sobre esta decisión, frente a la pandemia. “No es solo abrir los templos y mañana se cerraron, porque al venir mucha gente me van a cerrar.  Y si se contagia uno en la parroquia, eso es otro problema, pasará lo que pasó en una parroquia en México, que la cerraron”, expresó.

Recordó también las consecuencias de la decisión del gobernador de Carabobo, quien dio autorización para la apertura de las sedes de las iglesias, y a la semana reculó por las altas cifras de contagio, incluyendo hasta la fecha al menos cuatro sacerdotes fallecidos por complicaciones asociadas al coronavirus en esa entidad.

"Otra consideración es el horario de las misas por el tema de la cuarentena, cuántas al día, no sabemos si es horario restringido o flexibilizado todo el tiempo, cuántas personas pueden estar en el templo, cómo controlarlo, cómo le digo a la gente quién pasa y quién no. Tenemos el protocolo, sí. ¿Tenemos material para desinfección? Hay que desinfectar antes el espacio, luego cuando termina. Eso es material y no es dos alcoholitos nada más”, acotó.

Limitaciones

Otra limitación, advirtió, es la edad de las personas. Entre los feligreses que asisten muchos son de la tercera edad. “¿Qué hago con ellas? ¿Qué les digo a esas señoras? ¿No vengan?”, cuestionó.

Desde que comenzó la cuarentena en marzo, el único sacramento que se ha estado haciendo es el de la santa unción de los enfermos. El sacerdote afirmó que una vez se haga oficial la autorización para abrir los espacios religiosos, paulatinamente retomarán sus actividades.

“Si el Ejecutivo, en este plan de flexibilización le permite a las iglesias abrir sus espacios, nosotros empezaremos abrir nuestros espacios”, aseveró.

Insistió en que desconfía en las cifras oficiales en Venezuela y cuestionó la falta de transparencia en la contabilización de fallecidos en Bolívar. Esto a propósito de los casos que se han hecho público, y cuya causa de muerte se confirmó fue por COVID-19, pero no fueron incluidos en los reportes.

“En Bolívar pareciera que no hay fallecidos por COVID-19. Las pruebas PCR no se están haciendo. Yo he intentado hacérmela porque he tenido contacto con enfermos, para el sacramento de santa unción de los enfermos. Me he hecho la prueba una sola vez, y ya no he podido hacérmela porque no hay reactivos”, agregó.


Como el resto de los sectores, las iglesias también se adaptaron a la metodología a distancia y no pudieron celebrar sus actividades religiosas masivas, como las procesiones. Hay transmisiones de misas radiales, televisivas y en vivo por redes sociales.


CDC.-

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