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En menos de cinco meses han secuestrado a tres comerciantes en El Callao

En lo que va de año se han registrado al menos tres secuestros a comerciantes en el municipio El Callao, al sur del estado Bolívar. El caso más reciente es el del comerciante de 20 años de edad, Juber Nasser, raptado la mañana del martes 10 de agosto en las inmediaciones de la plaza Bolívar.

El hecho se ha manejado con total hermetismo por medidas de seguridad. Habitantes de El Callao comentaron a Correo del Caroní que, hasta la tarde de este jueves 12 agosto, todavía no había información sobre la víctima y sus secuestradores, y oraban por su pronta aparición sano y salvo.

Hace casi un mes, la mañana del 13 de julio, fue secuestrado José Cheo Lugo, hermano del exalcalde Coromoto Lugo, cuando salía de su residencia ubicada en el sector Las Parcelas. Aproximadamente 12 horas después de su rapto se confirmó su liberación sin mayores detalles del caso.

El 27 de marzo secuestraron al comerciante y exconstituyente Wilhelm Torrellas junto a su escolta Herney Alirio Ruiz, quien era funcionario de la Policía del estado Bolívar. 

Reclamaron 15 kilos de oro 

De acuerdo con un reporte del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Torrellas logró escapar la madrugada del 28 de marzo, mientras que su guardaespaldas fue asesinado y decapitado, presuntamente como medida de presión para recibir el pago del rescate, que consistía en 15 kilos de oro.

Los secuestros ocurren en un contexto en el que la violencia
armada mantiene en zozobra a las poblaciones del sur de Bolívar,
debido a las pugnas entre los llamados sindicatos mineros por el control
de la explotación aurífera en la zona

El parte policial indicó también que los captores lo acusaron de ser un informante de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). El caso no concluyó con la presunta fuga de Torrellas, también vicepresidente de la Cámara de Comercio de Roscio.

Posteriormente se trasladó una comisión mixta al molino Victoria, en el sector El Perú, El Callao, donde ocurrió el secuestro. Allí hallaron su camioneta, la cual estaba cargada con una granada que se activó cuando los funcionarios abrieron la puerta del piloto.

“La Base del Perú” 

Días después, el 1 de abril, el periodista Delmiro de Barrio difundió un video en su cuenta en Twitter, que muestra a integrantes de un grupo irregular armado que opera al sur de Bolívar, identificado como “La Base del Perú“.

Los encapuchados acusaron a funcionarios policiales de cometer delitos y pidieron a Nicolás Maduro enviar una comisión al municipio.

“También les hacemos un llamado a todas las organizaciones sin fines de lucro: Cruz Roja, ONU, a mediar en esta situación y darle así un ultimátum al Gobierno nacional (…). Le damos un plazo de 78 horas al Estado”, dijo uno de los integrantes del grupo armado en el video.

Asimismo se refirieron al caso del exconstituyente Wilhem Torrellas, al insinuar que su libertad no se trató de la huida de los captores como indica la versión oficial. “Un rehén no se escapa de sus cuidadores si no lo sueltan”.

El video de este grupo irregular armado se difundió un día después de que, en redes sociales, se publicara otro material audiovisual de un presunto ataque a la sede de la Dgcim en El Callao, del cual medios nacionales se hicieron eco. La versión oficial aseguró que el caso se resolvió con la huida y rescate del exconstituyente. Sin embargo, la información fue desmentida tanto por este grupo, como por el gobernador del estado Bolívar, Justo Noguera Pietri.

“Ataque a puestos, no. Fue un procedimiento donde estaba un carro abandonado, cae una granada que estaba allí, y la granada se activó. Era un carro abandonado. Se estaba haciendo una investigación y se activa la granada y, bueno, ocurrió el hecho, tres heridos leves. Ellos en su entrenamiento reaccionaron y actuaron como corresponde, y las lesiones fueron leves”, afirmó Noguera. “No hemos tenido ningún ataque a ningún puesto ni policial ni militar”, sostuvo.

Estos secuestros ocurren en un contexto en el que la violencia armada mantiene en zozobra a las poblaciones del sur de Bolívar, debido a las pugnas entre los llamados sindicatos mineros por el control de la explotación aurífera en la zona, así como la presencia de grupos guerrilleros como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

CDC/Jhoalys Siverio

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