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Várices: ¿Cómo prevenirlas y tratarlas?

Upata Digital | 7:11 p.m. | 0 comentarios

Aunque comúnmente les digamos “arañitas”, las varices no son tan tiernas como suenan. Además de acomplejarnos a la hora de mostrar las piernas, también pueden llegar a ser muy dolorosas y molestas hasta el punto de convertirse en un grave problema circulatorio. Aquí te contamos todo acerca de ellas, ya sea para que sepas cómo tratarlas o mejor aún, cómo prevenirlas.

foto Fucsia

Según el Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre de Estados Unidos las várices son venas inflamadas y retorcidas que se pueden ver bajo la superficie de la piel. Aunque con frecuencia aparecen en las piernas, donde son más visibles, también pueden darse en otras localizaciones. La sintomatología que pueden presentar es dolor, piernas pesadas (sensación de presión), aparición de más venas superficiales, edema en los tobillos, alteración del color de la piel más oscurecida, enrojecimiento, sequedad y picor.

Lo cierto es que no todas las varices son iguales:

Las Telangiectasias. Popularmente conocidas como arañas vasculares, son las más superficiales y más finas. Pueden adoptar varias coloraciones, normalmente azules, violáceas o incluso rojas. No suelen dar ningún síntoma.

Venas Reticulares. Son de diámetro medio, de color verde-azulado y se transparentan a través de la piel. Pueden producir molestias pero raramente se complican.

Varices Tronculares. Son las de mayor tamaño, con dilataciones prominentes y sobreelevadas que se hacen más evidentes cuando se está de pie. Producen insuficiencia venosa y pueden complicarse provocando una tromboflebitis y a la larga favorecen la aparición de trastornos en la piel (úlceras, fibrosis, cambios de coloración).

Por qué aparecen

Además de ser comunes entre la población general, lo cierto es que las varices son más frecuentes en las mujeres. Y según los expertos, la causa es multifactorial: hay un componente genético y otro de hábitos de vida. Pero la explicación física se debe a un fallo en el sistema de las válvulas que ayudan a que la sangre suba por la pierna y no vuelva a bajar, esta es la causa principal de la aparición de las varices. Al no bombear de forma correcta y eficiente, la sangre se acumula y queda estacionaria, aumentando la presión venosa y dilatando aún más la variz.

¿Eres propensa a sufrirlas?

Como mencionamos anteriormente, existe un componente genético, por lo que las mujeres con antecedentes de varices e insuficiencia venosa en su familia son más propensas a padecerlas. Pero también existen factores que pueden favorecer su aparición, como el embarazo, la obesidad, la menopausia, los anticonceptivos orales, la edad, y la falta del movimiento, entre otros.

¿Cómo tratarlas?

Las várices se tratan con cambios en el estilo de vida o dado el caso con procedimientos médicos. Los objetivos del tratamiento son aliviar los síntomas, prevenir las complicaciones y mejorar el aspecto físico, así que si experimentas mucho dolor, coágulos o problemas en la piel, seguramente esta será la ruta que tomará tu médico. Ten en cuenta que aunque esta opción suene idónea para las que queremos hacer desaparecer a las molestas “arañitas”, los tratamientos no impiden que se formen de nuevo. Por eso es importante la prevención y el mantenimiento para evitar que progresen a más.

Mejora tus hábitos

A menudo el primer tratamiento para las várices consiste en cambios en el estilo de vida. Estos cambios pueden evitar que las várices empeoren, disminuir el dolor y retrasar la formación de más várices. Entre ellos están:

Evita permanecer de pie o sentada por mucho tiempo sin descansar. Cuando estés sentada, evita cruzar las piernas y procura mantenerlas elevadas.

Realiza actividad física para poner en movimiento las piernas y mejorar el tono muscular, así mejoras tu circulación.

Trata de ponerte en forma si tienes sobrepeso, así tu circulación mejorará y la presión que tus venas tienen que soportar disminuirá.

Evita la ropa apretada, especialmente las prendas ajustadas en la cintura, la parte superior de los muslos y las piernas.

Evita usar tacones altos por períodos largos.

Opta por usar medias de compresión si tu médico te lo recomienda. La presión que ejercen estas medias en sentido ascendente evita que la sangre se acumule y disminuye la hinchazón de las piernas.

Evita alimentos que provoquen la retención de líquidos o dilaten las venas, como la sal, las grasas saturadas, el picante, el alcohol, café, tabaco.

Fuente: Fucsia

ST

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