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En la lista de muertos por Covid-19 nunca aparecen los del estado Bolívar




Carmen Carrillo

El presidente Nicolás Maduro fue el vocero este viernes de los casos por covid-19 en el país. Cuando no es el Jefe de Estado es o Delcy Rodríguez o Jorge Rodríguez y son muy pocos los casos por fallecimientos en el estado Bolívar, a pesar de que a diario mueren personas, algunas conocidas, como lo fue el caso de Valerio Matihuan, dirigente del oficialismo o Luis Brizuela, de la oposición.

Y sin embargo, no fueron mencionados. Eso significa que desde el estado Bolívar no están pasando el reporte completo de enfermos y de fallecidos.

Esos son dos casos apenas, porque no se incluye el joven de Tumeremo que antes de morir subió un post explicando que la enfermedad era terrible, o el caso del doctor de Guaiparo que falleció y tampoco apareció en las estadísticas.

Ahora lo que no está claro es si eso se hace para ocultar las cifras o por ineptitud. En cualquiera de los dos casos es cruel porque la enfermedad de por sí es terrible.

La gente está viva, y de pronto muere. Así pasa en todo el mundo. Hasta ahora no se ha podido determinar todo el proceso de la enfermedad y ese desconocimiento aterra.

El segundo elemento es que luego que la persona es aislada no puede tener más contacto con sus seres queridos. Así que al final muere sin despedirse de sus familiares y a ellos les pasa lo mismo.

El tercer elemento es que no puede hacerse el tradicional sepelio porque  las medidas de bioseguridad lo prohíben por lo tanto es otro paso del ritual de despedida que se elimina.

Al final los que sobrevivan a la enfermedad y vean irse familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo tendrán esa carga emocional que nos hará como humanidad más complicada.

Se comprende perfectamente que la nueva estructura emocional y psicológica de la revolución humanista del siglo 21 está llena de las carencias, producto de la desaparición del núcleo familiar por el violento proceso de colonización,  de la Batalla de Independencia y de la guerra federal y que sobre esa base se construyó la democracia de 1958 hasta 1999 pero a pesar de ese bagaje espantoso que tenemos como sociedad, siempre hubo el respeto por el dolor del otro.

Hasta eso lo hemos perdido. Supongo que fue lo que se aprendió en el entrenamiento de ocho meses en Cuba que muchos de los dirigentes del chavismo hicieron, entre los que estaba no hablar por teléfono con sus seres queridos.

Pero creo que así no se avanza hacia ningún lado positivo. Se avanza hacia la aplicación de la Ley de Darwin, la supervivencia del más apto, que necesariamente no es el mejor.

Señores de salud, del ISP y de la gobernación, que son los que llevan esas estadísticas, (quiero creer que lo hacen, que la desaparición de la información no es porque nadie lo hace) tengan un poco más de consideración con los demás. Eso no les quita lo revolucionarios, los hace mejores personas.

PD: Gobernador no mande a HIGUAYANA a insultarme porque no le gusta mi artículo, no tengo la culpa que haya sometido a todo el mundo en Guayana por la vía del terror. Recuerde en todos lados hay leones sordos. Yo soy el suyo.

De: www.lostubazos.com

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