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"No queremos volver a las colas de antes, cuando llegábamos a la casa sin nada"

Ada, quien se opone a las medidas de Maduro que retoman el control de precios, recuerda el periodo de desabastecimiento y las colas que hizo entonces «dos años de cola con el niño. Antes uno esperaba a que llegara un camión y después no llegaba nada». Mientras tanto, Tareck El Aissami anunció que Coposa empezó a «venderle» su producción a los Clap y que el lunes anuncian las lista de precios acordados de 27 productos.

Caracas.- Este 24 de abril el gobierno de Nicolás Maduro desempolvó su antigua política de control de precios, que mantuvo archivada durante todo 2019, y con ella revivió los temores de una población que en los últimos años se enfrentó a una profunda escasez de artículos esenciales. Colas interminables, compras racionadas y mercado negro fueron algunas de las cosas que experimentaron los venezolanos entre 2015 y 2017. Por eso, mientras Ada está en la cola de un supermercado para comprar, repite con insistencia «No queremos volver a eso».
En la avenida Baralt quienes compran se olvidaron del metro de distancia que deben guardar para no contagiarse de COVID-19. Las calles están custodiadas por militares. En algunos tramos desvían el paso, mientras hay gente que cruza y hace las compras de los sábados. La mayoría de los comercios están cerrados, pero las charcuterías y abastos siguen abiertos. En las vitrinas se ve la harina precocida de maíz marca Pan, la del papel amarillo, que es la favorita de los venezolanos para hacer la arepa.
Foto: Gleybert Asencio

En el Central Madeirense de Chacaíto uno de los primeros anaqueles que los clientes se cruzan podría ser una paradoja —luego de que el gobierno retomara los ataques contra Alimentos Polar pues el estante muestra, en el mismo espacio, varios artículos de la empresa: aceite Mazeite, Malta, Harina Pan, mantequilla Mavesa, entre otros. Aunque el supermercado ofrecía variedad de artículos, las cantidades por producto eran escasas.
Foto: Gleybert Asencio
En Chacao las personas hacen la cola para entrar al abasto Luz. «No queremos volver a las colas de antes, que llegábamos a la casa sin nada. A mí no me llega la caja (Clap)», dice Ada, a quien no se le pueden ver las expresiones de la cara porque lleva un tapabocas puesto, pero sí las manos, que mueve con angustia.
Ada, de 45 años, recuerda el periodo de desabastecimiento y asegura que duró tres años. «De esos hice dos años de cola con el niño. Antes uno esperaba a que llegara un camión y después no llegaba nada. Es preferible pagar los doscientos, pero que haya. Esos años fueron muy duros, muy difíciles, muy tristes», repite.
El gobierno de Nicolás Maduro ordenó este 24 de abril la fiscalización a Alimentos Polar, Plumrose y el Matadero Industrial de Turmero, así como la «ocupación temporal» por 180 días prorrogables de Coposa. Ada no está de acuerdo con las medidas, explica que así fuera una o dos harinas que comprara a la semana «al menos hay».
No como antes. Ahorita hay harina, arroz, azúcar. Vas a comprar cosas de aseo personal y las encuentras. Antes me iba de 2 a 4 de la mañana a exponer mi vida. No queremos volver a eso», dice, una frase que es casi un grito.
La Ley Orgánica de Precios Justos está vigente desde 2014 y a partir de entonces las medidas han variado o se han repetido. En 2018 también se congelaron los precios a una veintena de artículos básicos. El Gobierno reveló este 24 de abril que se reunió con sectores de la industria alimentaria y que el lunes darán a conocer los precios de los 27 productos. Igual que hace dos años, Fedeagro, que agrupa a los productores de cereales, hortalizas y café, asegura que no fue invitado a la reunión.
Alimentos Polar pidió a las autoridades dejar sin efecto la medida, que calificaron de «arbitraria». Además, la compañía denunció en un comunicado que el superintendente mantuvo una actitud hostil durante la fiscalización del viernes y que evadió cumplir los protocolos de seguridad internos, incluyendo los establecidos por las autoridades ante la pandemia por COVID-19.
El vicepresidente de Economía, Tareck El Aissami, informó que este 25 de abril llevan a cabo una jornada de fiscalizaciones en mercados municipales y grandes abastos «para contener la especulación criminal de algunos sectores que han pretendido perturbar y desestabilizar la cuarentena que se ha hecho de manera ejemplar».
El Aissami llamó a las empresas fiscalizadas el viernes «factores distorsionadores» y «grandes monopolios especuladores».
La jornada en el municipio Libertador de Caracas la encabezó la alcaldesa de ese municipio, Erika Farías, y se repitió en casi todo el país con funcionarios de la Sundde.
Soilo Giménez no habla de marcadores distorsionadores, pero se queja de que este sábado tenga que hacer cola para entrar al Excelsior Gama de Santa Eduvigis, algo que, asegura, no había ocurrido los días anteriores. «Había venido y conseguía la pasta, azúcar, sin problema, y hoy tenemos que hacer cola».
En el Central Madeirense de Chacaíto, la harina precocida marca Pan costaba Bs. 164.118, la mantequilla Mavesa de 250 gramos Bs. 171.000, el kilo de arroz Mary Bs. 201.875, el litro de aceite Mazeite Bs. 350.625, la Malta de un litro Bs. 206.000 y el cartón de huevos Bs. 848.700. En el mercado de Chacao, que se encontraba atestado de gente, el kilo de carne molida se ubicaba en Bs. 935.000, el kilo de queso palmito en Bs. 780.000 y el kilo de costilla en Bs. 610.000.
Una mujer en el supermercado de Chacaíto expresa que no está completamente de acuerdo con las medidas del gobierno. «Ellos (Polar) también necesitan poder producir y al subir el dólar necesitan ponerle el doble para comprar las cosas afuera, digo yo. Y todos los precios están horribles».
El Aissimi dijo que este sábado la corporación Coposa, que está «ocupada» por 180 días, realizó «una venta» al sistema de distribución de los Clap y a las cadenas privadas.
En Los Chaguarámos los vigilantes de una cadena de supermercados esperan con tedio en la acera del frente, mientras le toca pasar a otro grupo de 70 personas, por las medidas contra el COVID-19. Los jóvenes manifiestan que este sábado acudieron más personas a comprar y uno de ellos dijo una frase que a Ada no le gustaría escuchar: «La gente sabe que va a venir otra vez la escasez».
CronicaUno.-

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